jueves, marzo 27, 2008

un texto largo

Vivo la vida como quien espía de cerca a alguien
Sólo que ese alguien soy yo
Vivo la vida como si la sensación de mismisidad no fuera mía
Vivo mirándome de afuera, vivo la vida extrañándome cada día con cada cosa que me pasa
Extrañada de existir y de sentir, extrañada de sentir extrañamiento porque hay veces en que me siento en mí totalmente, y soy un sujeto conviviendo con sus objetos, y a veces un sujeto que es a la vez objeto de este mismo sujeto que le da por extrañarse de la vida.
De todas formas la vida no se puede ver como algo muy normal, o sí? Las palabras no alcanzan para expresar lo que siento. O quizás soy yo la incapaz de usar el lenguaje, hagamos un intento.
El que las cosas sean es misterioso (eso ya cuántos lo han pensado) porque ser algo y no más bien nada? Por qué? La pregunta taladraba todo. Desde porqué el universo a porqué tengo cortinas blancas que ahora se inflan con el viento mientras escribo.
Y porqué me tengo que preguntar porqué?........ porque prefiero como todo humano el cosmos al caos, porque huyo de él y esta misma respuesta lo manifiesta. La necesidad de mantener todo más o menos controladito, no? Más o menos ordenadito, sabiendo porqué pasan las cosas, pudiendo predecir lo suficiente para dormir tranquilo. Y nadie se acostumbra al caos, nadie a la incertidumbre, todos nos hacemos esquemillas (alguno que otro se transforma en alguna gran teoría, que se vuelve paradigma quizás) O más bien , o en otro orden, los esquemillas que nos hacemos son a partir de los paradigmas imperantes en donde nos tocó vivir. Paradigma que se hizo también para vencer al caos, por la necesidad esta que nos impele a dar sentido.
No puedo renegar de eso, soy una compulsiva dadora de sentido, soy una buscadora férrea de los porqués, y no me conformo si percibo alguna incoherencia en mi mente, tengo que ir a la razón final, esa que me deja satisfecha, esa que me lleva a la razón, al menos aparentemente.
Me impresiona la rapidez con la que emito juicios, es como si hubiera algo en mí que lo tuviera todo muy claro, unos principios guiadores, algo que hace que sin pensar pueda responder enseguida, la influencia del paradigma actual sobre mí, la influencia de todas las ideas que leo, y me hago algún esquema general supongo. Igual difícil lidiar con tantas contradicciones en todas las ideas. Pero porqué esa terrible inclinación a desechar la contradicción? A querer lo que parece lógico y limpiecito. Las cosas, el mundo es contradictorio, está lleno de dialécticas, no? Todo convive, en mí también (y ahora habla Jung a través de mí) conviven los extremos, y siempre elijo desechar a uno que no va acorde a mí, pero soy yo, y si llego a la individuación voy a aceptarlos. A vivir bien con eso, a vivir con la incertidumbre, a vivir con la contradicción, a vivir con todo en uno en mí. (y caí en nuevo esquema ordenadito)
No estoy pensando bien lo que estoy escribiendo, tal vez el hilo lógico que une esto falle, tal vez digo cosas sin sentido, pero hey! Ahí va el punto. Primero todo es lógico, si no lo encontramos es porque tiene su lógica escondida, no hemos sido lo suficientemente astutos para descubrirla. Y el sentido no está de ningún modo en la falta de contradicción, así que muy bien mi escrito, aunque según los cánones por ejemplo para publicar sea una basura, para mi psicoanalista (si tuviera alguno) sería de fundamental utilidad, estas palabrillas.
Supongo que al hombre le cuesta demasiado reconocer todas las cosas que tiene en sí, y por eso las ve afuera, tanto las características negativas que no quiere aceptar, que no van de acuerdo a su yo –que no van de acuerdo a la sociedad- en todo caso, de acuerdo a como él le llega la sociedad, la historia, el mundo, todo-que no son conciliables con lo aceptable para ser parte de mí- entonces las ve afuera, allá en el otro que es tan odiable. Y también las características positivas, o dadoras de libertad, desde la voluntad hasta lo divino, lo religioso, que existe en cada uno y lo proyectamos afuera, en Dioses.
No estoy segura de lo que digo. En todo caso las ideas que escribo me nacen por lo que he leído.
He pensado últimamente en la libertad, en ver si somos libres
O no
Si veo al mundo como al logos, como aquel Dios, principio inabarcable que hace que todo sea de la forma en que es, la naturaleza entera, panteísmo, un orden superior y fundamental del cual formamos parte, aquel orden que hace que en este momento estén pasando todas las cosas que están pasando. Aquel orden que hace la magia “de las coincidencias” cuando comienza a pensar cuántas cosas tuvieron que haber pasado para que llegara el momento presente, y por ejemplo yo pasará por ahí justo en el momento en que tú pasabas –para hacerlo romántico-.
Si creo en aquel orden superior, incomprendible y fundador del mundo ¿qué libertad nos queda?
Primero no elijo lo que el logos me da, en el sentido de todas mis circunstancias, no las elijo. Puedo decir voy a ir a una fiesta –lo que podría decirse es libertad de elegir una circunstancia, la fiesta- pero de que llegue allá, y dela circunstancia real que se dará allá no puedo saber nada, es total incertidumbre, Dios provee.
Yendo más a fondo…. Elijo mis acciones al interactuar? Cuando por ejemplo, hablamos con otra persona, no podemos dar certeza de cómo será la conversación, de que rumbo seguirá, ahí en la interacción se va formando, dependiendo de múltiples factores, tanto, que me puedo sorprender de las palabras que acaban saliendo de mi boca. Soy libre de mi accionar? Tengo yo la facultad de poder elegir mis acciones? La respuesta es que el accionar se da en la interacción, lo que hace que sea algo que se va construyendo en el momento en que se va dando, así que no, no puedo elegir mi accionar yo solita.
Yendo más a fondo aún a mi pensar, puedo elegir lo que pienso?
La corriente del pensamiento (como decía James) es un fluir constante, siempre cambiante. Y yo no puedo dar fe de lo que voy a estar pensando en media hora, las tramas que sigue la hilación de mi pensamiento se me escapan, de hecho nisiquiera sé cuál será mi siguiente frase. El pensamiento aparece de alguna forma que no puedo comprender a cabalidad, no lo elijo.
Así puesto se podría ver con negatividad, pensando que no tenemos libertad. O podría pensarse, más bien, que somos seres de acción, que se van formando en el acto (lo que me recuerda a una idea de un autor que no me acuerdo el nombre)Seres que son del mundo, que son del presente, donde se va construyendo toda la realidad, todos los acontecimientos que se anudan de forma preciosa formando los nuevos, formando el constante fluir del mundo.
Yo supongo que hay mucha sabiduría “fuera” de nuestro pensamiento, ya hablaba otro autor de la sabiduría organísmica, yo creo que yo le hago caso a mi cuerpo, o le debería hacer caso. Y también hacerla casos a los sentimientos de los cuales no se puede decir mucho porque se rehúsan a ponerse en palabras…. Pero ese sentimiento que me hizo ponerme a escribir y sentirme a gusto en vez de estar leyendo para el control de mañana, fue un sentimiento que no sé de dónde vino, aunque puedo conjeturar algunas teorías, pero que lo importante, es que lo tengo, y si lo sigo, me siento a gusto, estoy feliz, como si estuviera haciendo lo que debiera.
Ahora siento que no estoy siguiendo el hilo de lo que escribo y cambio de tema, pero bueno, así se van sucediendo las cosas en mi mente, y esto no es para la U. Lo voy a postear en el blog a ver que sorpresas me trae esta acción.
La vida entera era una aventura, cada acto un riesgo, y eso era impresionantemente bonito. Nada estaba definido, todo se estaba haciendo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"No se trata de panteísmo, ilusión deliciosa,
CAIDA HACIA ARRIBA
en un cielo incendiado al borde del mar"